lunes, 16 de noviembre de 2009

La radio


Hablar de la historia de la radio, es hablar de la historia del mundo, porque desde que nació en Pittsburgh, Estados Unidos, en 1918, con el nombre de la K.D.K.A, comenzó a demostrar su influencia y penetración.
Su primera misión fue transmitir los resultados de las elecciones presidenciales del país del norte, dando a conocer, antes que la prensa, los resultados electorales. Así fueron naciendo las grandes cadenas, como la R.C.A., la A.B.C., la N.B.C. y muchas otras que comenzaron a hacer de la radio un verdadero mensajero de las inquietudes políticas, sociales, deportivas y de recreación en sus diferentes manifestaciones.

En Inglaterra, nació la B.B.C. de Londres, pero lo más significativo fue que en Alemania, el mejor de los comunicadores de la historia, Goebels, le demostró a Hitler que este nuevo medio de comunicación, la radio, era la mejor arma para la conquista de los pueblos, esto determinó que en Alemania se sembrara todo el territorio de emisoras y que los mensajes sólo fueran Nazis, con música de compositores alemanes. A cuanta ciudad o país llegaba la dominación alemana, lo primero que se hacia era motar emisoras; en París, por ejemplo, la emisora fue montada en la Torre Eiffel. Posteriormente, el resto del mundo, fue haciendo de la radio el medio del siglo XX. Tanta fue su importancia que el presidente de los Estados Unidos, D. Eisenhawer, llamó a la radio “el quinto poder.”

Las primeras emisoras en nuestro continente Suramericano, se montaron en la Argentina, y poco a poco se fueron desarrollando en los países del área andina. A Colombia llega a mediados de 1924, seis años después de nacer la radio. Fue entonces, bajo el gobierno del tolimense Miguel Abadía Méndez, que en Colombia, inicia actividades la primera radiodifusora de la nación, con el nombre de la HJN: “HJ” que identifican a Colombia y “N”, de nacional.

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