Dale tu mano al indio
Dale que te hará bien
Y encontraras el camino
Como ayer yo lo encontré
Dale tu mano al indio
Dale que te hará bien
Te mojara el sudor santo
De la lucha y el deber
La piel del indio te enseñara
Toda la senda que habrás de andar
Manos de cobre te mostraran
Toda la sangre que has de dejar
Dale tu mano al indio
Dale que te hará bien
Y encontraras el camino
Como ayer yo lo encontré
Es el tiempo del cobre
Mestizo grito y fusil
Si no se abren las puertas
El pueblo las ha de abrir
América esta esperando
Y el siglo se vuelve azul
Pampas, ríos y montañas
Liberan su propia luz
La copla no tiene dueño
Patrones no mas mandar
La guitarra americana
Peleando aprendió a cantar
Dale tu mano al indio
Dale que te hará bien...
lunes, 16 de noviembre de 2009
Cancion para mi america
Mercedes Sosa

Mercedes Sosa es sinónimo de música popular. Ha alternando multitudinarias actuaciones en la Argentina con shows en México, Guatemala, El Salvador, Estados Unidos, Inglaterra, Israel, Alemania, Suiza, Austria y Holanda. Unicef le entregó las credenciales honoríficas de Embajadora de Buena Voluntad de la organización para América Latina y el Caribe.
Cuando escuchamos el nombre de Mercedes Sosa las imágenes que enseguida nos vienen suelen ser de jardines dorados al Sol, del bello Altiplano que como una gran mancha se extiende por todo el continente, de revoluciones imposibles a los ojos de los dictadores; otras, de manos curtidas salpicadas por el barro, de vientres delgados como espigas, de lluvia y sueños y mucha poesía. Las canciones que canta La Negra Sosa desde hace 35 años reflejan a su manera las incertidumbres y esperanzas que han alimentado la historia de esa tierra que parece ya una novela de ciencia ficción: América.
Desde Alaska a la Tierra del Fuego los capítulos de los nuestros se van desarrollando de manera gradual. Esta sea, acaso, una de las tantas razones por las cuales la artista argentina nacida un 9 de Julio de 1935 en San Miguel de Tucumán tenga un reconocimiento que traspasa las fronteras, y que ese inconciente colectivo en sí escuche e imagine y trate de pensar la construcción de una utopía.
Una biografía suele ser un cómodo ataúd que, como tal, encierra y deja de lado circunstancias adversas. Para no caer en la comodidad, sólo algunos rasgos de la vida azarosa de Mercedes Sosa apuntará este breve y olvidable artículo. Como músico popular de folclore la carrera de la artista tuvo su bautismo discográfico a mediados de la década del 60 con Canciones con Fundamento. El trabajo, editado de manera independiente, fue la clave por donde la voz de Sosa dibujaba en la imaginación del oyente los mitos y tradiciones que construían un escenario. Puestas las bases, logró actuar por primera vez en el Festival Cosquín y al tiempo grabar un tema en la obra Romance de la muerte de Juan Lavalle de Ernesto Sábato y Eduardo Falú.
Luego de publicar los seminales Yo no canto por cantar, Hermano y Para cantarle a mi gente, Sosa comprendió que debía expandir su mundo, valga la paradoja, hacia otros más distantes. En ese peregrinaje que la llevó por ciudades de Europa y Oriente conoció a Ariel Ramírez –autor de la mítica Misa Criolla– quien le ofreció que grabara la obra conceptual Mujeres Argentinas.
El inicio de la década del 70 la enfrentó con una serie de álbumes antológicos para su carrera como El grito de la tierra y Navidad con Mercedes Sosa, obras que incluían Canción con todos, Cuando tenga la tierra y La Navidad de Juanito Laguna. A la vez, participó en el filme El Santo de la Espada, de Leopaldo Torre Nilsson, sobre la vida del General José de San Martín, padre de la Patria de los argentinos. Al año regresó al séptimo arte pero esta vez participando en el film Guemes (La tierra en armas) en rol de Juana Azurduy. También son de esa época los discos Cantata Sudamericana, Mercedes Sosa y el inmejorable álbum que homenajeaba al folclorista Atahualpa Yupanqui.
Paralelamente a los años de éxito de la artista, la Argentina vivía momentos desesperantes: la dictadura militar acechaba el país y con ello la violencia era moneda corriente. Parte del material discografico de esa época es de alguna manera la respuesta hacia el caos institucional que, irónicamente, no cambiaría con la llegada de la democracía en 1973. Peor aún: en el patio trasero de la libertad se estaba cocinando algo inédito para la historia argentina. Así, luego del derrocamiento de Isabel Martínez de Perón, la Junta Militar comandada por Jorge Rafael Videla sólo trajo más sangre, terror y muerte.
Después de que irrumpiera la policía durante un concierto de la artista en la ciudad deLla Plata, donde fue detenida junto a los 350 espectadores, Mercedes Sosa decidió exiliarse. París fue el primer destino; luego Madrid. Corrían los años 80.
Sin embargo, la cantante regresó al país en 1982 para una serie de actuaciones en el Teatro Opera. Es importante la conexión que en ese momento hizo con figuras del rock. Hasta ese entonces era visto como algo inédito la unión entre artistas ajenos al folklore. En aquella oportunidad León Gieco, Charly García y Nito Mestre acompañaron a La Negra en una serie de temas clásicos del rock argentino.
Una vez instalada la democracia en la Argentina, Mercedes Sosa gozó del calor del público y la crítica, los que en ningún momento le fueron infieles. Tal vez de todos esos años de joven libertad quede como estandarte el trabajo Mercedes Sosa 86 el cual se nutre de la tradición folclórica que cultivó la artista en los 60 y 80 más el agregado en los 80 del acercamiento hacia el rock y la música del Brasil.
También es una década de actuaciones fuera del país. Así los 80 los cerró con el reconocimiento de la Orden del Comendador de las Artes y las Letras, otorgado por el Ministerio de Cultura de la República Francesa.
Sensiblemente contemporánea de su tiempo, los años de la presidencia de Carlos Saúl Menem la tuvieron como una voz solidaria y rebelde. No hubo acto o marcha de repudio en la que su voz no diera el presente. Mientras tanto, en el exterior su obra era también reconocida.
Durante una gira fue declarada Visita ilustre de Texas y de Houston; obtuvo la Medalla al Mérito Cultural del Ecuador; la Placa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, en reconocimiento a sus 30 años de difusión del canto latinoamericano; y el Premio de la UNIFEM, organismo de las Naciones Unidas.
Finalmente, el nuevo milenio es para Mercedes Sosa otro tiempo de éxitos. Como si la artista argentina viviera un perpetuo clima de éxtasis, algo que sólo le pueden dar sus fieles oyentes alrededor del mundo. Y son muchos.
El mejor internado de colegialas

El grupo de teatro la cuarta pared de la FUNLAM estrenó su obra "internado de colegialas" en el auditorio Santa Rita el viernes 2 de octubre a las dos de la tarde con gran éxito. Este fue el evento mas esperado de las fiestas universitarias, dicen los actores de la obra.
En "internado de colegialas" participaron estudiantes de las diferentes carreras, todos emocionados por ser la primera presentación del grupo ante el publico de la universidad. "trabajamos por casi tres meses en la obra, en los cuales el estrés era un fijo compañero, pero al final fue la satisfacción la que sentimos cuando vimos el gran éxito que fue" dice Dairo Restrepo, profesor de teatro de la institución.
la cuarta pared presentó la obra a mediados de noviembre en Sabaneta, donde también fue un gran éxito con auditorio lleno, y para el próximo año ya tiene un nuevo proyecto llamado "un fotógrafo en apuros"
La radio
Hablar de la historia de la radio, es hablar de la historia del mundo, porque desde que nació en Pittsburgh, Estados Unidos, en 1918, con el nombre de la K.D.K.A, comenzó a demostrar su influencia y penetración.
Su primera misión fue transmitir los resultados de las elecciones presidenciales del país del norte, dando a conocer, antes que la prensa, los resultados electorales. Así fueron naciendo las grandes cadenas, como la R.C.A., la A.B.C., la N.B.C. y muchas otras que comenzaron a hacer de la radio un verdadero mensajero de las inquietudes políticas, sociales, deportivas y de recreación en sus diferentes manifestaciones.
En Inglaterra, nació la B.B.C. de Londres, pero lo más significativo fue que en Alemania, el mejor de los comunicadores de la historia, Goebels, le demostró a Hitler que este nuevo medio de comunicación, la radio, era la mejor arma para la conquista de los pueblos, esto determinó que en Alemania se sembrara todo el territorio de emisoras y que los mensajes sólo fueran Nazis, con música de compositores alemanes. A cuanta ciudad o país llegaba la dominación alemana, lo primero que se hacia era motar emisoras; en París, por ejemplo, la emisora fue montada en la Torre Eiffel. Posteriormente, el resto del mundo, fue haciendo de la radio el medio del siglo XX. Tanta fue su importancia que el presidente de los Estados Unidos, D. Eisenhawer, llamó a la radio “el quinto poder.”
Las primeras emisoras en nuestro continente Suramericano, se montaron en la Argentina, y poco a poco se fueron desarrollando en los países del área andina. A Colombia llega a mediados de 1924, seis años después de nacer la radio. Fue entonces, bajo el gobierno del tolimense Miguel Abadía Méndez, que en Colombia, inicia actividades la primera radiodifusora de la nación, con el nombre de la HJN: “HJ” que identifican a Colombia y “N”, de nacional.
En Inglaterra, nació la B.B.C. de Londres, pero lo más significativo fue que en Alemania, el mejor de los comunicadores de la historia, Goebels, le demostró a Hitler que este nuevo medio de comunicación, la radio, era la mejor arma para la conquista de los pueblos, esto determinó que en Alemania se sembrara todo el territorio de emisoras y que los mensajes sólo fueran Nazis, con música de compositores alemanes. A cuanta ciudad o país llegaba la dominación alemana, lo primero que se hacia era motar emisoras; en París, por ejemplo, la emisora fue montada en la Torre Eiffel. Posteriormente, el resto del mundo, fue haciendo de la radio el medio del siglo XX. Tanta fue su importancia que el presidente de los Estados Unidos, D. Eisenhawer, llamó a la radio “el quinto poder.”
Las primeras emisoras en nuestro continente Suramericano, se montaron en la Argentina, y poco a poco se fueron desarrollando en los países del área andina. A Colombia llega a mediados de 1924, seis años después de nacer la radio. Fue entonces, bajo el gobierno del tolimense Miguel Abadía Méndez, que en Colombia, inicia actividades la primera radiodifusora de la nación, con el nombre de la HJN: “HJ” que identifican a Colombia y “N”, de nacional.
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